T3: Dexametasona ¿Efectivo para todos los infectados por COVID-19?

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Por Lic. Loren Y. Rivera Rodríguez

Entre 15 y 30% de pacientes COVID-19 desarrollan un cuadro grave de la enfermedad caracterizada por el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), la cual se asocia a una mortalidad del 65% (1). Se ha discutido el uso de la dexametasona, debido a que reduciría la mortalidad en infecciones graves por COVID-19. Esta hipótesis de efectividad ganó fuerza con los resultados del ensayo RECOVERY, el cual demostró que la dexametasona aumentó las cifras de supervivencia en uno de cada ocho pacientes críticos (2).

Los resultados preliminares de este ensayo clínico han adquirido notoriedad a nivel mundial, ya que han demostrado la eficacia de dosis de 6mg/día de dexametasona, en pacientes COVID-19 críticos con asistencia ventilatoria (oxigenoterapia o ventilación mecánica) (2). El uso de dexametasona redujo en 30% y 20% la mortalidad en pacientes con ventilación mecánica y en aquellos que solo recibieron oxigenoterapia, respectivamente; sin embargo, no hubo beneficios entre los pacientes que no necesitaban ayuda para respirar.

Existe un efecto heterogéneo de este medicamento en los diferentes grados de severidad de la enfermedad, debido que, en cuadros graves se presenta el síndrome de tormenta de citoquinas, esta respuesta inflamatoria exagerada daña al organismo, incluidos los pulmones y compromete al sistema inmunológico; en este sentido la administración de dexametasona actuaría inhibiendo la respuesta inmune. No obstante, en cuadros leves, no ocurre este fenómeno y el uso de dexametasona tendría un efecto contraproducente.

Estos resultados, como lo advierten otros investigadores, deben ser tomados con precaución, puesto que no existen análisis en el estudio referente de grupos específicos como diabéticos y adultos mayores. También es importante considerar que el uso prolongado (≥ 7 días) y/o altas dosis de glucocorticoides tienen efectos secundarios potencialmente graves como la inducción iatrogénica de una diabetes tipo 2, hipertensión, osteoporosis, entre otros. Estos resultados se explican por sus efectos hiperglucemiantes, prolipogénicos, osteopénicos y catabólicos en el metabolismo de proteínas (3).

El uso de dexametasona para el manejo de casos graves, es uno de los peldaños de una larga escalera por subir respecto al manejo de pacientes COVID-19. Es probable, sin embargo, que tomar dexametasona como tratamiento ambulatorio sea perjudicial, por eso, los pacientes con enfermedades leves no deberían automedicarse y sólo emplearlo con prescripción médica. Finalmente, se desaconseja la automedicación y su uso como medida preventiva.

 

Referencias bibliográficas:

1.  Hassan M, Hasan H, Sridharan K, Elkady A, ElSeirafi M. Dexamethasone in severe COVID-19 infection: A case series. Respir. Med. Case Rep. 2020; 31.DOI: 10.1016/j.rmcr.2020.101205.

2.  The RECOVERY Collaborative Group. Dexamethasone in Hospitalized Patients with Covid-19 — Preliminary Report. N Engl J Med. 2020: 1-11. DOI: 10.1056/NEJMoa2021436.

3.  Xiang Z, Liu J, Shi D, Chen W, Li J, Yan R, et al. Glucocorticoids improve severe or critical COVID-19 by activating ACE2 and reducing IL-6 levels. Int J Biol Sci. 2020; 16(13): 2382-2391. DOI: 10.7150/ijbs.47652.