Un ingrediente más para plantear el problema
Dar a conocer la magnitud con que ocurre el problema que investigamos -con o sin cifras-, es el primer ingrediente para la preparación de eso que llamamos “descripción del problema de investigación” (para más detalle, véase entrada 07 de mayo de 2018). Otro ingrediente a añadir, son las suposiciones de lo que ocurrirá si la problemática elegida perdura; es decir el pronóstico desfavorable que se supone sobrevendrá si no se hace nada por solucionar la problemática de la que trata nuestro estudio. Si estudiamos la anemia infantil es relativamente sencillo suponer que su persistencia ocasionará un limitado desarrollo psicomotor, afectará el rendimiento escolar, mermará la productividad en la vida adulta, etc.[1] Si estudiamos la rotación laboral se dice que su permanencia alta en el tiempo generará pérdida de la productividad, baja calidad de servicio, reducción de la rentabilidad, etc.[2] De modo similar, es preciso prever y dejar en claro los efectos negativos de la continuidad del problema que estudiamos -sea cual sea-; y para ello, se requiere una revisión de la literatura disponible.
Cuanto más conocedores seamos del tema, nos resultará más sencillo realizar predicciones de lo que ocurrirá si se deja de lado la problemática a estudiar. Si uno no conoce mucho del tema, inevitablemente necesitará revisar la alacena en busca de algún recetario que guíe nuestros pasos en la cocina; entonces, si el investigador ya conoce del tema, ¿qué caso tiene hacer una búsqueda de investigaciones previas? La primera respuesta a esta pregunta está relacionada con ser conscientes de todos los efectos posibles que un problema estudiado puede traer consigo. Quizás sepamos que la preeclampsia puede generar parto prematuro, muerte materna, asfixia perinatal, progresión a eclampsia, y demás desenlaces comúnmente reportados en los estudios. Sin embargo, muy probablemente, desconozcamos por recientes publicaciones[3] que la preeclampsia también es capaz de condicionar insuficiencia cardiaca futura y accidente cerebrovascular. He ahí la importancia de revisar estudios previos, pues aunque uno se sea experto en un tema, el conocimiento siempre está en movimiento y cuanto menos te lo imagines algún conocimiento nuevo se habrá generado, uno que quizás en este momento desconozcamos tú y yo.
La segunda respuesta a la pregunta hecha en el párrafo anterior, esta relacionada con la cuantificación de los efectos de eso que estudiamos. Aunque conozcamos muchos de los efectos que genera nuestro problema, conviene siempre cuantificarlos. Si estudiamos la corrupción estatal, podemos anticipar que esta afecta al PBI -junto al crecimiento económico, etc.-, pero convendría detallar que de continuar esta situación el año próximo se reduciría en 1,5 puntos porcentuales el PBI (dato hipotético). Es deseable entonces cuantificar los efectos del fenómeno estudiado y darlo a conocer en el planteamiento del problema; no obstante, esto no siempre se puede hacer, pues depende de la naturaleza de la variable estudiada.
Lic. Marco A. Chilipio Chiclla
Consultor Junior de IDR Professionals
[1] Zavaleta, N., Astete, L. (2017). Effect of anemia on child development: long-term consequences. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 34(4), 716-722.
[2] Kunu, E., Mahana, F., Ama, P., Kofi, M. (2017). The effect of employee turnover on the performance of Zoomlion Ghana limited. Journal of Business and Economic Development. 2(2), 116-122.
[3] Wu, P., Haththotuwa, R., Kwok, C., Babu, A., Kotronias, R., Rushton, C., et al. (2017). Preeclampsia and future cardiovascular health: a systematic review an meta-analysis. Circ Cardiovasc Qual Outcomes. 10(2), e003497.